Por Lino Betancourt Molina- Musicólogo
C’est vers la sérénité
Que nous devons tendre.
Auguste Rodin
Las artes plásticas y la música iban en un mismo camino de amor en la vida de Mariano Suárez del Villar.
Su taller siempre estaba iluminado por los arpegios sonoros. Los violines, guitarras y otras sonoridades acompañaban a las voces de tríos y cuartetos que le acompañaba en sus viajes sobre los lienzos montados e inquietos pinceles de color. Así, el artista con pasión de músico, se adelantaba en los misterios de la luz y de las sombras, coloreando paisajes, cuerpos que parecen danzar al compás de aquella música. Mariano trabajaba en la música poniéndola en los intervalos de novelas radiales o en la series de televisión, a escasos metros de su atelier.
Nunca le falto la pasión por el arte, porque vivía dentro del arte. Era parte de su vida y esa vida la reflejaba en sus pinturas. Andaba constantemente revolviendo en su propia hondura hasta que a fuerza de andar, encontró su propio idioma conque se expresaba, siempre con delicadeza, reflejo innato de su carácter dulce y tierno, y al mismo tiempo alcanzando y saboreando el misterio que teje las luces en las sombras.
En sus cuadros, Mariano, suele realizar las luces más intensas pero otorgándoles una fragancia de colores y las acentúan que las hacen más tierna, pero sin que pierdan sus forma, que se mueven en colores semi-diluidos, acentuando sus profundidades, desde un tenue amarillo hasta un verde-árbol con sus cascas nacaradas. Con su pincel logra juegos tonales muy delicados, casi tiernos pero nunca descoloridos. Toda su obra está cargada de un particular encanto, sus superficies meditada y un gran atractivo en armoniosa conjunción que obtiene entre forma y color con efecto óptico donde predomina sus preciosas combinaciones tonales de pronunciada hermosura .
Sus obras netamente contemporáneas (atemporales) de una indetenible fantasía creadora, visiones tan dinámicas como coloridas que apuntan un aire fresco, primaveral permanente, donde la composición prevalece sobre el color mediante efectos visuales muy sugestivos; es un poeta de las formas y el color, que refleja lo que no se advierte a discernir en una sola ojeada: hay que buscar la espiritualidad, inmaterial y sensible, donde en la figuración de la obra se impone lo personal de su estilo.
En Mariano no hay que pretender ver estilos o figuraciones de otros artistas. Mariano como creador es único. Se sabe que solo la naturaleza es original, pero la mente puede también crear originalidades. Por eso un creador tienen también mucho de Dios-Hombre. Naturaleza. Más allá solo existe lo otro, precisamente lo impalpable, y por tanto, inexplicable-dijo Luis Carlos Emerich.
Cierto, lo impalpable, lo inexplicable, esta más allá de nuestros sentidos. El artista verdadero siempre esta buscando ese sentimiento inexplicable, insondable en sus obras. Era lo que impulsaba la mente de Brahms, Debussy o Ravel en sus hermosas melodías. Podemos sin esforzarnos mucho, sentir la pasión de los grandes creadores musicales contemplando un cuadro de Mariano. Un adagio moderato que se torna allegro sherzndo, se escucha, más que se ve en estas pinceladas.
La musa de Mariano era la música. Es impalpable e invisible. La pintura no, pero tienen la misma cualidad, ósea, acercar lo bello al alma. «Todo, esencialme, nace de las formas naturales para idealizarse y convertirse en formas artísticas» ( Sergi). La forma no puede ser menospreciada cuando nace de un verdadero artista. La Serenata de Schubert, la Hebe de Cánovas, el Ángelus de Mollet, el Fausto de Goethe, son también formas artísticas, que no pueden ser concebidas sin la línea creadora del pentagrama o el pincel o el verso.
«La Luz y los colores (desintegración de la luz) por medio de vibraciones luminosas, producen tactilidad, mejor dicho, hieren, que es más la pupila y reflejan la imagen en la retina «( Regino E. Boti).
Aquí en estos cuadros de Mariano, todo es psiquis, amor, arte, en un todo que es lo mismo, recurriendo al poeta Eduardo Talero concluyo:
Salta, hierve, palpita y es idea,
Vida, fuerza, calor y movimiento
(…)
Fuego, pasión y amor cuando chispea
en el hondo laúd del sentimiento…